Imagínate un alimento que fuera el mismísimo embajador de la cremosidad mundial. ¿Cuál te viene a la mente? Segurito que el aguacate mexicano, ¿verdad? Es que lo mismo lo embarramos a gusto en un bolillo recién salido del horno, que lo hacemos guacamole picosito en el molcajete, o mira, hasta para coronar casi cualquier cosa, ahí lo tenemos. Aquí en México, más allá de ser un simple adorno o un gusto exótico para otros países, es nuestro verdadero oro verde. Y fíjate qué chulada, la naturaleza nos lo diseñó tan completo que es una joya nutricional.
Aguacate: La Ciencia Detrás del "Oro Verde"
No hombre, la neta, el aguacate es una maravilla nutricional, una auténtica "mina de oro" para nuestro cuerpo. La ciencia, o bueno, lo que la literatura médica nos dice, es que está repleto de ácidos grasos monoinsaturados, ¿sabes? El ácido oleico, por ejemplo, es de los que abundan, y este es clave, fundamental, para que nuestro cerebro ande al cien y, además, le entra al quite para bajarle a la inflamación de todo el sistema. Pero ahí no para la cosa, eh. ¿Qué crees? Varios estudios han descubierto que si le pones aguacate a tus comidas, ¡pum!, la absorción de otros nutrientes bien importantes que están en verduras como el tomate (ese licopeno) o las zanahorias (el betacaroteno), se dispara un montón. Y por si fuera poco, tiene más potasio que un plátano entero, ¿te la sabías? Eso es un plus tremendo para mantener nuestra presión arterial bajo control.
Aguacate en tu Mesa: Más Allá del Guacamole
Pero a ver, no todo es guacamole, ¿eh? Aunque nos fascina, claro. ¿Quieres variar un poco? Anímate a usarlo en lugar de la mayonesa o esas cremas tan pesadas que a veces nos empachan. Te doy un tip para una salsa cremosa y verde que es una chulada y rapidísima de hacer:
Receta Rápida: Salsa Cremosa de Aguacate y Cilantro
Ingredientes:
- 1 aguacate bien maduro (solo la pulpa)
- Un buen puñito de cilantro fresco
- Medio ajo asado (para un toque ahumado)
- El jugo de un par de limones
- Sal al gusto
- Un chorritito de agua (opcional, para ajustar la consistencia)
Preparación:
- Simplemente licúa la pulpa de un aguacate bien maduro con un buen puñito de cilantro fresco, medio ajo asado, el jugo de un par de limones y un poco de sal.
- Si ves que está muy espesa, agrega un chorritito de agua para que agarre la consistencia perfecta.
- ¡A disfrutarla! Échala sobre unos esquites calientitos, báñale unos tacos dorados de pollo, o úsala como un dip fresco para unas tiras de jícama. Es un rollo: puro sabor, grasas de las buenas y, lo mejor de todo, ¡cero culpas!
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